Inicio

Historia Geografía Símbolos Economía Turismo Política Institucional Educación Cultura
Deportes Fotografías Directorio Hoteles Restaurantes Transportes Clasificados Noticias Variedades Contáctenos
  www.tumaco.galeon.com, pagina web de excelente contenido informativo turistico y regional con todo lo concerniente al pasado y presente de nuestra querida tierra TUMACO la Perrla del Pacifico, ven y unete a nuestra comunidad virtual para que por intermedio de esta des a conocer tu entidad o empresa de la región, contactanos a nuestro correo electronico y muestrate ante el mudo .........

Colombia 

Situación Clima Hidrografía Fenómeno Niño Geología Fauna
Flora Ecosistemas Oceanografía Suelos Tsunami Pronósticos

Cartilla Infantil - Tsunami

Como actuar ante un sismo - Tsunami

Mapas

Calendario Solar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

GEOLOGÍA DEL PACIFICO

En este capítulo se intenta aportar un cuadro generalizado, sintético y actualizado de los rasgos geológicos más destacados de la vertiente pacífica colombiana, así como del potencial económico relacionado con diversos yacimientos del subsuelo. Sin embargo, antes de comenzar con la descripción de las unidades geológicas y geomorfológicas, es preciso anotar que esta región del país no ha sido investigada en detalle, en parte debido a las dificultades de acceso inherentes a la presencia de una espesa cubierta vegetal, la escasez de vías de penetración y los rigores del clima más lluvioso y, por sectores, más malsano de Colombia.

Por lo anterior, no es de extrañar que un buen número de las investigaciones precedentes tengan que ver principalmente con la geología de los corredores que ofrecen las cuatro únicas vías que cortan la totalidad de la Cordillera Occidental y llevan hasta la Costa Pacífica y el centro del Valle del Atrato, es decir las carreteras Pasto-Tumaco, Cali-Anchicayá-Buenaventura (ahora en desuso), Cali-Dagua-Buenaventura (única asfaltada) y Medellín-Quibdó. La nueva vía de Pereira a Quibdó se encuentra ya en servicio, pero todavía su tránsito es difícil. Asimismo, en los últimos años se han incrementado los estudios de la zona litoral y la isla Gorgona, aprovechando el transporte acuático. Por lo demás, para la exploración de las áreas alejadas de los accesos antedichos es preciso recurrir a la movilización por tierra (senderos y trochas) y por lancha o canoa a lo largo de los ríos y quebradas mayores.

Afortunadamente, dada la riqueza mineral de la región, explotada desde tiempos inmemoriables por los indígenas y luego por los descubridores españoles, así como
por las expectativas recientes de posibles yacimientos de hidrocarburos, en los últimos decenios se han adelantado estudios importantes que han servido para aclarar, en buena proporción, la estratigrafía, el estilo estructural y la evolución geológica del área. Dichos estudios han sido realizados por entidades gubernamentales tales como Ingeominas, Mineralco S.A. (antigua Ecominas), Centro Interamericano de Fotointerpretación (Ciaf), Universidad Nacional, compañías mineras como Chocó Pacífico, Amoco Minerals, Utah Exploration, Kennecott, etc., empresas petroleras como Richmond, Texaco, Arco, Ecopetrol, Asamera y Continental, así como algunos adelantados por investigadores independientes.

Las investigaciones acerca de las propiedades geofísicas de la región pacífica colombiana son pocas y se ocupan más que todo de la gravimetría y la sísmica de refracción; la información al respecto se encuentra en las publicaciones de Case et al. (1971), Case et al. (1973), Briceño (1978) y en las resultantes del "Proyecto Nariño" en sus fases I,II,III, llevado a cabo en la década del setenta bajo la coordinación del Instituto Geofísico de Los Andes de la Universidad Javeriana, y que conté con la cooperación de universidades norteamericanas y europeas (v. Ramírez & Aldrich 1975, Goberna 1981).

El texto que aquí se presenta -y que trataremos de ilustrar suficientemente- es el resultado del examen de la información arriba mencionada, de la experiencia en el terreno, en múltiples ocasiones transitado por el primero de los autores y menos por el segundo, de la interpretación de imágenes de radar y aerofotografías, cuyo resultado gráfico se muestra en la Figura 6.1, y del análisis y la discusión reiterada de los datos obtenidos en el campo.

 Situación Regional

La región considerada constituye una franja con orientación casi N-S, que se extiende, a lo largo de más de 850 kms., desde Punta Ardita, en la frontera con Panamá, hasta el río Mataje, en la frontera con Ecuador, y desde la cresta de la cordillera Occidental (y el Nudo de Los Pastos en la Cuenca del Patía) hasta la zona litoral del Pacífico.

Se trata de una área, con basamento netamente oceánico, cuya historia geológica evidenciada por afloramientos de rocas datadas por medios paleontológicos y radiométricos se remonta apenas al Cretácico Superior, lo cual marca un contraste fuerte con la situación observada al oriente del curso del río Cauca, que corre a lo largo de una falla fundamental, al oriente de la cual aparecen materiales metamórficos e intrusivos precámbricos y de todo el Fanerozóico.

Dicha fractura, que aquí llamaremos Falla del río Cauca, es la que separa los dominios de corteza oceánica al occidente y corteza continental, o siálica, al oriente, y no la "Falla de Romeral", como se sostiene en publicaciones anteriores. Es así, que al occidente de esta última se presentan afloramientos de neises, migmatitas y ultrabasitas precámbricos en lugares como el sudeste de Santander de Quilichao y al oeste de Popayán (Departamento del Cauca), el norte de Buga (Macizo de Barragán, Depto. del Valle) y en Irra (Depto. de Caldas). Entonces, el Sistema de Fallas de Romeral, aunque muy destacado, no representa más que el límite tectónico entre la Depresión del Valle del Cauca y la cordillera Central.

 Geomorfología

Como lo reconoce y explica en detalle West (1956), de oriente a occidente en la región considerada se pueden diferenciar las siguientes unidades geomorfológicas mayores:

- Planicies costeras bajas con ligera inclinación hacia el oeste, que se extienden desde Buenaventura, en el norte, hasta más allá de la frontera con Ecuador, en la Provincia de Esmeraldas. En superficie, estas llanuras muestran sedimentos del Cuaternario reciente que bordean la zona litoral, en la cual son frecuentes los manglares, la marea alcanza oscilaciones que pueden variar entre 4 y 5 m, y los ríos principales forman sucesivas e imponentes barras de arena; tierra adentro, se presentan materiales más antiguos que incluyen terrazas pleistocénicas sedimentos del Terciario Inferior y Superior. Por lo común, al salir a las planicies costeras, los ríos que bajan de la cordillera liberan la carga de mayor tamaño, depositándola en forma de abanicos, luego de lo cual se tornan meandriformes, con cursos divagantes, como es el caso, por ejemplo del río Patía que, además, por tener una cuenca relativamente lluviosa y rica en rocas piroclásticas sueltas, se convierte en el río más cargado del país, con bordes de canal ("leeves") altos y capaces de represar temporalmente los afluentes; sin embargo dichos bordes sufren rupturas frecuentes, que hacen que el cauce principal se desvíe de tiempo en tiempo (v. Gómez 1986). A la llegada al mar, los ríos forman deltas y estuarios de extensión proporcional a la carga aportada por ellos, generalmente plenos de digitaciones o brazos menores, muchas veces interconectados, como se aprecia bien en el litoral entre la zona fronteriza con Ecuador y el puerto de Buenaventura.

- La Depresión Atrato-San Juan, que constituye la continuación hacia el norte de las planicies costeras, pero en forma de una franja intermontana separa la serranía de Baudó y la cordillera Occidental; la faja tiene unos 450 km. de largo y unos 40 a 80 km. de ancho, con alturas en promedio menores de 200 m. Esta depresión, contiene las cuencas hidrográficas de los ríos Atrato y San Juan, y ha servido de comunicación natural entre los océanos Atlántico y Pacífico durante la mayor parte del Cenozóico (v. Duque-Caro 1990a), es decir antes de que se diera la diferenciación de las cuencas del Atrato y del San Juan. Dicha diferenciación se debe, según nuestro entender, a un proceso de depositación piroclástica en tiempos pleistocénicos, al sur de Quibdó, y no como los propone West (1956) por causa de un levantamiento estructural", que él denomina "Anticlinal de Istmina", y que en verdad representa -en el subsuelo- una franja bastante deformada, con dirección suroccidente a nororiente, al parecer de origen diapírico, conocida también como "Itsmina Shallows" (Nygren 1950), "Itsmina Shear Zone" (Haffer 1967), "San Juan Paleohigh" o "Zona deformada de Itsmina" (Duque-Caro 1990b), y que los geólogos del petróleo han tomado como límite de las cuencas (o "subcuencas") del Atrato y del San Juan, según se trata más adelante.

En la superficie de ambas cuencas se encuentran sedimentos terciarios y cuaternarios que dan lugar a tres tipos de morfologías: a) llanuras muy planas en las áreas cubiertas por materiales cuaternarios de origen vulcanoclástico, como en la zona central del Chocó (alto Atrato-alto San Juan); b) áreas cenagosas, en sectores con substrato aluvial arcilloso y muy reciente, como en el bajo Atrato; c) zonas de relieve ondulado, en forma de muy bajas serranías, en donde afloran los sedimentos terciarios, es decir, ante todo, hacia ambos costados de la depresión. La minería para oro y platino se concentra en la región citada en a), donde dichos minerales se encuentran tanto aluviones actuales, como de terrazas hasta 10 m de elevación, compuestas más que todo por gravas polimícticas y rocas piroclásticas.

En cuanto a los ríos Atrato y San Juan vale anotar que el primero sigue un rumbo constante sur-norte, y desemboca en el océano Atlántico, formando un discreto delta en el golfo de Urabá. No obstante, en su parte mas alta el río Atrato corre hacia el suroeste y todo parece indicar que el mismo fluía antiguamente hacia el San Juan, y que el curso actual hacia el norte es producto de una captura. Asimismo, el examen del relieve en la zona de la frontera con Panamá muestra una prolongación o brazo antiguo, hacia el noroeste, por los valles de los actuales ríos Tuira y Chucunaque, que conserva un relleno de hasta 3.500 m de sedimentos terciarios, semejante en estratigrafía y estructura a las del valle del Atrato (v. Nygren 1950; Duque-Caro 1990b, Figuras 6.3 y 6.5); el río San Juan, de curso más corto que el Atrato, tiene una dirección inicial hacia el sur pero en la parte baja se desvía hacia el occidente, lo cual puede ser una condición relativamente nueva, ya que parece ser que anteriormente su desembocadura se encontraba entre las bahías de Málaga y Buenaventura, pero por efectos de movimientos subrecientes se vio obligado a torcer hacia el oeste, llegando a formar en corto tiempo un magnífico y muy probable progradante delta.

Por otra parte, en virtud del bajo relieve que domina la Depresión del Atrato-San Juan y de la poca elevación de la divisoria de aguas entre algunos de los ríos afluentes del Atrato y otros que caen directamente al océano Pacífico, en distintos momentos de este siglo se ha intentado aprovechar estas condiciones favorables para construir en esta región del país una vía interoceánica de agua dulce, alterna y quizás más práctica que el actual Canal de Panamá; para ello sería preciso conectar dos de los cauces elegidos mediante la construcción de un canal corto en la correspondiente zona divisoria de aguas. Las alternativas conocidas tienen que ver con la conexión de los siguientes pares de ríos: 1) Atrato-Truandó; 2) Atrato-Napipí; 3) Atrato-San Juan; 4) Atrato-Tuira. Las tres primeras opciones interesan sólo al territorio de Urabá en Colombia, con el Golfo de San Miguel, en Panamá. Sin embargo, hasta ahora, la propuesta no ha tenido más que acogida temporal, en momentos de crisis internacionales, o de fervor nacionalista.

- Las serranías costeras occidentales que incluyen la de Baudó, en el norte, y la del Gallinazo, en el sur. La primera es un espinazo asimétrico, con pendientes suaves hacia el oriente, donde afloran sedimentos del Terciario Inferior, y con taludes muy empinados hacia el occidente, muy difíciles de transitar, donde se presentan basaltos cretácico-terciarios; la máxima altura, con 1.810 m, se alcanza en el Alto del Buey, al sur occidente de Bahía Solano. Las corrientes que van al occidente son bien cortas y a su entrada al océano forman escasas y exiguas playas, en una costa plena de acantilados que semeja mucho la costa rocosa del sur de Chile.

La Serranía de Baudó se prolonga desde la parte centrooccidental de Panamá y termina, luego de casi 350 kms. al norte del delta del río San Juan; sin embargo, algunos autores consideran que dicha serranía se continúa como un lomo bajo del fondo oceánico y que reaparece en las islas Gorgona y Gorgonilla (v. Echeverría 1980). Por lo demás la Serranía de Baudó es escenario de repetidas, fuertes y someras sacudidas sísmicas.

La Serranía del Gallinazo, se encuentra en el sector del bajo Patía y su relieve es muy bajo; se trata de una zona poco estudiada en donde afloran sedimentos terciarios y cuaternarios que buzan suavemente al oriente, hacia donde producen muy poca pendiente, en tanto que hacia el oeste dan escarpes pronunciados; por el grado de deformación y el notable levantamiento reciente, la Serranía del Gallinazo puede ser considerada como un émulo incipiente de la Serranía del Baudó.

- La región cordillerana, con una divisoria de aguas asimétrica, cargada hacia el oriente, de tal modo, que los ríos de la vertiente occidental, tienen recorridos de hasta 160 kms., en tanto que los de las vertiente oriental, hacia el Valle del río Cauca, alcanzan apenas los 40 kms. Por lo general la cresta de la cordillera no sobrepasa los 3.000 m sobre el nivel del mar, pero en los cerros de Tamaná y el páramo de Frontino se presentan alturas de 4.200 m y 4.080 m, respectivamente.

En la cordillera, la topografía local depende principalmente de las características de las unidades estratigráficas subyacentes, pudiéndose diferenciar los siguientes tipos

-Mesetas alargadas y medianamente disectadas, localizadas hacia la cresta de la Cordillera, y constituidas por basaltos cuaternarios (Galvis et al. 1987)

- Depresiones con colinas facetadas bajas y drenaje dendrítico, donde afloran apófisis ("stocks") y batolitos de intrusiones terciarias.

- Areas con relieve muy abrupto, escarpes verticales e incisiones profundas, en basaltos del Grupo Diahásico.

- Areas escarpadas con planos estructurales expuestos ("fiatirons" y cuestas), drenaje subangular y a veces en enrejado ("trellis"), en sedimentos y metasedimentos del Grupo Dagua.

- Regiones con geoformas anulares y escarpadas, drenaje radial y circular, que representan conos volcánicos subrecientes, como los Farallones de Cali y Citará, y el Cerro Torrá.

- La Cuenca del Patía, que es la única que recoge aguas de la cordillera Central, y en parte, de la vertiente oriental de la cordillera Occidental. La cuenca del Patía domina en el tercio meridional de la vertiente del Pacífico colombiano, en el sector del Macizo de los Pastos, el lugar de intersección de las cordilleras Central y Occidental, y donde los valles del alto Patía y de sus afluentes del sur-ríos Guáitara y Pascual- reemplazan localmente la depresión interandina correspondiente al río Cauca. El paisaje en este sector está dominado por la topografía y los productos efusivos y piroclásticos de volcanes recientes y activos, entre los que se destacan los de Azufral (4.070 m) y Galeras (4.276 m).

 Estratigrafía

La historia geológica de la vertiente del Pacífico de Colombia tiene registro confirmado apenas desde el período Cretácico (Figura 6.2), desconociéndose entonces la presencia de rocas más antiguas, que aparecen al oriente de la Depresión Cauca-Patía y que por salirse del marco geográfico de interés, no serán tratadas en este trabajo. La unidad litológica más vieja que se presenta en ambos flancos de la cordillera Occidental comprende basaltos oceánicos y diferentes tipos de rocas ultrabásicas intercaladas, o entremezcladas tectonicamente, lo cual permite que algunos autores diferencien, localmente, zonas de "melánge", "complejos ofiolíticos" y complejos ultramáficos zonados, alóctonos (v. Barrero 1979; Bourgois et al. 1982; Murcia 1987; Toussaint & Restrepo 1988; González & Barrero 1991).

En la literatura este conjunto rocoso es conocido como "Grupo Diahásico" (Nelson 1957, 1962) o "Formación Volcánica" (Millward et al. 1984; Aspden 1984 McCourt et al. 1984) en el sur, y Formación Barroso e el norte. Donde no se hallan muy deformados, los basaltos muestran estructura almohadillada, lo cual constituye un claro indicio de su acumulación en medio subacuático. Ejemplos de ellos se encuentran en la región de la Hoz de Minamá, donde el río Patía cruza la cordillera Occidental; en las cuencas altas de los ríos Micay y Guapi, departamento del Cauca; en el cañón del río Calima, aguas abajo de la hidroeléctrica del mismo nombre, departamento del Valle del Cauca; en sectores del alto San Juan y del alto Andágueda, en la costa del Darién y en la costa del Baudó, de Cabo Corrientes hacia el Norte, departamento del Chocó. Las estructuras almohadilladas, con costras hialoclastíticas, ocurren también en las rocas ultrabásicas que acompañan a los basaltos; por lo tanto, es de suponer que ellas son igualmente de origen efusivo y submarino. Una de las mejores exposiciones de peridotitas almohadilladas se encuentra en el curso del río Micay, entre el caserío de Nayita y el Salto de Gurrumendi.

La edad del Grupo Diabásico se ha inferido de la presencia de algunos macro y microfósiles (amonitas, bivalvos, foraminíferos, radiolarios) en ocasionales interposiciones sedimentarias. Se trata siempre de restos mal conservados, que sugieren una edad cretácica superior, tal vez no anterior al Turoniano (v. Barrero 1979, Etayo et al. 1982, Grösser 1987).

Los basaltos contienen plagioclasa cálcica, piroxeno y, frecuentemente, olivino; en algunos lugares, como en la cuenca media del río Anchicayá, pueden presentar un metamorfismo incipiente que los lleva a filitas talcosas con clorita y pumpellyita, según lo describe ampliamente Rodríguez (1981).

La siguiente unidad estratégica es una secuencia de sedimentos pelíticos, potentes pero de espesor variable, pobre en fósiles, con interrelaciones menores de capas lidito-arenáceaas y calcáreas. Dichas rocas se representan generalmente muy plegadas y afectadas por tectonísmo intenso y se ven bien expuestas, entre otros lugares, en las hoyas altas de los ríos Naya y Micay, en la región de Argelia (Valle), en la carretera Medellín-Quibdó (Páramo de La Mansa) y al oeste de Urrao. En la literatura geológica, esta unidad se conoce como Formación o Grupo Dagua en la parte meridional de la cordillera Occidental, o como Formación Penderisco del Grupo Cañasgordas en el sector septentrional (v. González y Barrero 1991). La diferencia de nomenclatura refleja, grosso modo, la existencia de un evidente metamorfismo en el sur, y una ausencia casi total del mismo en el norte. En consecuencia, en los departamentos de Nariño, Cauca y Valle del Cauca la Formación Dagua se compone de filitas negras, metacherts, metagrauvacas y esporádicas lentes de mármol y silos de diabasa; en Antioquia y Chocó, el Miembro Penderisco consta de shales negros, grauvacas, ocasionales conglomeratos turbidítícos, y lentejones lidíticos y calcáreos, todos con una diagénesis alta, pero sin llegar a claro metamorfismo.

El escaso contenido paleontológico, referido a unas pocas localidades del centro y del oriente de la cordillera Occidental, incluye amonitas, primeramente reportadas por Hubach & Alvarado (1934), bivalvos, algas coloniales e icnofósiles (Etayo et al. 1982; Etayo 1986, 1989). También se han encontrado foraminíferos diversos, identificados por H. Duque (Ingeominas) y citados en los trabajos de Barrero (1979) y Etayo et al. (1982). En conjunto dicha fauna indica una edad cretácica superior, comprendida entre el Turoniano y el Maastrichtiano, aunque se han hallado además amonitas, del Albiano Medio, al parecer retrahajadas, en turbiditas arenosas (Etayo et al; Etayo 1989).

Por otra parte, es de anotar que en los últimos años se ha popularizado la denominación "Complejo Igneo Básico", empleada por Goosens et al. (1977) para referirse, en términos de magnafacies, a una unidad supraregional, que incluye las rocas con características petrográfias y posición estratográfica semejantes a los de los grupos Diabásico y Dagua, expuestas en el área aquí considerada, en el norte del Ecuador (Formación Piñón) y buena parte de Panamá (v. Murcia 1988).

Cronológicamente, las siguientes son rocas intrusivas y efusivas de composición diorítica y tonalítica que forman una amplia, pero discontinua franja al oeste de la cordillera Occidental; aunque la composición más frecuente de las rocas plutónicas es de tonalita, a veces se observan también garbos, una variación atribuible a la asimilación de materiales ultrabásicos. En las vulcanitas se nota una variación similar, aunque menos acentuada; en general, se trata de rocas calcoalcalinas con bajo contenido en potasio, por lo cual son pobres en minerales tales como ortoclasa, sanidina o biotita. De todas ellas se encuentran buenos afloramientos, de extensión variable, desde la Serranía del Darién, en los límites con Panamá, hasta las cuencas del Patía y Telembí, en el departamento de Nariño, entre los que se destacan las del Batolito de Mandé, que corre paralelo a los ríos Atrato y San Juan. Según lo indican las dataciones radiométricas disponibles (v. Stibane 1981; Restrepo et al. 1991) dichas rocas se habrían emplazado durante el Eoceno.

Al final del episodio magmático mencionado, comenzó una sedimentación marina al oeste de la cadena volcánica originada por él. Se trata de una secuencia, Eoceno tardía, integrada ante todo por liditas, calizas silíceas, areniscas grauváquicas y hititas oscuras laminares (shales), que en conjunto han recibido diversos nombres: Formación Clavo, Cacaricá, Suruco, Chigorodó, etc.

Sobre los sedimentos mencionados, y translapando lateralmente a estos, aparece una sucesión, depositada durante el Oligoceno, que comprende margas, calizas puras, calizas arenosas y tobas. A esta sucesión se le han dado nombres distintos como: Formación Uva, Formación Truandó, Formación Ciego, Formación Sierra, entre Otros. Sigue luego urja espesa acumulación, a la que se atribuye edad miocena, de areniscas arcillosas de color oscuro, con algunos niveles de conglomerados y ocasionales lentes de lignito. Se trata de la unidad que se conoce con los nombres de Formación Naya, Formación Condoto, Formación Napipí y Formación Bojayá.

El final del Cenozoico está representado por sedimentos fluviales de alta energía, en forma de tenazas y aluviones que se ven levantados por encima de los lechos actuales; sobre ellos se presentan, además, extensos depósitos de brechas, tobas y aglomerados volcánicos, como bien se aprecia al sur, en la llanura pacífica, y al norte, en la depresión Atrato-San Juan. Testigos de dicho vulcanismo pitoclástico se encuentran también en las partes altas de la cordillera Occidental; tal es el caso, por ejemplo, de la Formación El Llano, en Santafé de Antioquia, descrita y definida por Parra (1987), que dicho autor supone proveniente de un cono volcánico pleistoceno en el Páramo Frontino.

Al tiempo con la depositación de las unidades antedichas en el área del denominado "Geosinclinal de Bolívar" (Nygren 1950), en la cordillera Occidental tuvo lugar una actividad magmática que abarcó gran parte del Cenozoico y que permitió, el emplazamiento de numerosas intrusiones medianas a pequeñas, de composición tonalítica/diorítica, entre las que se cuentan: el Batolito de Piedra Ancha, los Plutones de Micay-Aguaclara y de Anchicayá, y las intrusiones de Calima y del Páramo de Frontino. En todos los casos, se trata de rocas compuestas sobre todo de cuarzo, plagiocasa y anfíbol; la edad de emplazamiento disminuye de oriente a occidente, tanto en la cordillera como en la Depresión Cauca-Patía. Además, junto con el plutonismo en cuestión, hubo también actividad volcánica intensa que aportó grandes cantidades de lavas y piroclastitas dacíticas y andesíticas, hacia ambos flancos de la cordillera Occidental; ello es evidenciado por la presencia de vulcanitas interestratificadas con sedimentos del Oligoceno en la planicie costera del Pacífico.

Independientemente del magmatismo mencionado, en varias zonas de la cordillera Occidental se observan extensas franjas cubiertas con basaltos de matriz vítrea, que por lo general aparecen rellenando depresiones topográficas, es decir, suavizando el relieve fosilizado por ellos. Por lo demás se ha notado que estos basaltos ocultan el trazo de algunas fallas regionales, las que posiblemente sirvieron como vía de ascenso hacia la superficie; buenos e ilustrativos afloramientos se tienen por Trujillo, Darién, Restrepo-La Cumbre-Dagua (Valle del Cauca) y en la región de El Tambo (Depto. del Cauca). Por lo común los basaltos en cuestión desarrollan suelos de color rojo intenso y son muy apropiados para usos agrícolas. En cuanto a la edad, al parecer se trata de rocas cuaternarias como lo indican una datación radiométrica con una valor de un millón de años (realizada por la compañía consultora Woodward & Clyde para la CVC), la presencia de matriz vítrea inalterada y el hecho de que cubran fallas regionales. Por otra parte, las características de estos basaltos recuerdan a las de la Formación Combia del territorio antioqueño, que en todo caso es más antigua.

En el extremo meridional de la cordillera Occidental hay conos volcánicos activos, de composición andesíticodacítica, entre ellos los volcanes de Cumbal, Chiles y Azufral, que no parecen tener relación con el vulcanismo básico antedicho. Como un capítulo aparte en la litología del Pacífico colombiano, cabe mencionar los basaltos, ultrabasitas y espilitas de las penínsulas de Bahía Solano y Cabo Corrientes (v. Macía 1985), que afloran al oeste de la gran Falla de Utría, y no parecen tener relación genética con las demás rocas magmáticas mencionadas y cuya edad precisa se desconoce aún. Junto con estas rocas se observan también turbiditas proximales, que forman el gran diatrema de El Cabito, así como lechos de jaspe, radiotantas y algunos arrecifes de poca extensión.

 Tectónica

El primer rasgo tectónico, y el más importante en la evolución del Pacífico colombiano, es la Falta de Utría, que ha sido tomada como la expresión superficial de una zona de subducción, ya que allí se concentran los epicentros sísmicos más someros de todo el occidente colombiano, que de esa línea hacia el oriente ganan en profundidad. La Falla de Utría constituye un cabalgamiento al que acompañan numerosas fallas inversas menores y paralelas a ella, muy evidentes en la región costera del Baudó.

Posteriormente se inició un fallamiento de dirección N-S, con fracturas en su mayor parte transcurrentes, paralelas y posiblemente satélites de la Falta del Cauca, bien representadas en las regiones de Calima (sitio de la presa), el curso alto del río Micay, entre el río Patía y la Laguna de El Trueno, y entre Yuto y Lloró (Chocó), donde causan una notable flexión de los cursos de los ríos Cabi, Atrato y Cértegui.

La Falta del Cauca, de carácter direccional, tinxita por el oriente la cordillera Occidental y parece ser la causante de la formación de la Depresión Cauca-Patía; dicha fractura, junto con los mencionadas en el párrafo anterior, podría representar, al mismo tiempo, la zona de contacto tangencial entre un paleoarco de islas, al occidente, y el Bloque Andino, al oriente.

Además de las anteriores, se presentan un sistema de fallas de dirección NW-SE y otro NE-SSW. El primero es notorio principalmente al sur del Golfo de Buenaventura, donde una de sus fallas parece dirigir el cauce del río Iscuandé. El segundo, tiene buena expresión al norte de dicho golfo; una de sus fallas es la causante de un levantamiento que se inicia en la costa, al norte de Buenaventura, y llega hasta la región del lago de Calima; otra produce el ascenso de los sedimentos terciarios de la ribera meridional del río San Juan en la región de Tadó Istmina. Estos dos últimos sistemas son recientes y algunas de sus fallas cortan en conjunto al paleoarco de islas y al Bloque Andino. Un ejemplo de este caso sería la Falla de Iscuandé, cuya prolongación hacia el oriente parece ser la causa del alineamiento del río Putumayo por más de 200 kms. y cuyo trazo coincide con el cambio de lugar de los volcanes activos de la cordillera Central a la Occidental.

 Evolución geológica

La vertiente pacífica de Colombia presenta características que permitirían interpretarla como un arco de islas adosado, durante el Terciario, a la Región Andina (Galvis, 1982), y su evolución se podría resumir así: En un lapso no definido entre el Cretácico tardío y el Eoceno, mar adentro, y en la corteza oceánica, ocurrió una ruptura en dirección NW que dio lugar al cabalgamiento del bloque nororiental con respecto al suroccidental y dio paso a la iniciación de un proceso de subducción.

La placa inferior, o en subducción, se fue sumergiendo lentamente, hasta profundidades de 50 a 60 kms, donde las presiones y las altas temperaturas fueron suficientes para producir fusión parcial de los materiales descendentes, que se acumularon en cámaras de las cuales ascendió el magma, dando origen a un vulcanismo lineal. Los conos volcánicos producto de esos procesos formaron una cadena de islas, similar a las Antillas Menores, o a los numerosos archipiélagos del Pacífico Occidental. Así se generó un arco de islas que se extiende ahora desde Costa Rica hasta el occidente del Ecuador. Dicho arco fue aproximándose tangencialmente a la plataforma que hoy comprende los Andes colombo-venezolanos. De esta manera comenzó a producirse el levantamiento paulatino y la emersión posterior de las grandes unidades integrantes del arco de islas, como son:

El arco externo y la zona de mezcla ("mélange") en la Serranía del Baudó; la cuenca intermedia en el Valle del Atrato-San Juan y su continuación en la llanura costera del Valle, Cauca y Nariño; y el arco interno, o arco magmático en la cadena de batolitos y rocas volcánicas que bordean el flanco oeste de la cordillera Occidental. La última representa, en éste modelo, la cuenca de transarco ("backarc-basin"), ahora intensamente plegada. La sedimentación de la cuenca intermedia cambió gradualmente de un ambiente profundo durante el Eoceno, a aguas más someras en el Oligoceno, condiciones litorales en el Mioceno y, finalmente, sedimentación fluvial y acumulaciones piroclásticas subaéreas. El levantamiento de la cuenca transarco es mucho más reciente y parece ser efecto de la presión ejercida por dos grandes bloques: el del arco de islas y el Andino, con el consecuente plegamiento intenso que caracteriza la cordillera Occidental.

Con el progreso de la subducción de la masa occidental (llamada por algunos Placa de Cocos) hacia el oriente, se produjo un avance del frente magmático en el mismo sentido, que causa hoy el vulcanismo de la cordillera Central.

 Génesis mineral

La evolución geológica del occidente colombiano abre perspectivas interesantes para la prospección de ciertos minerales y torna definitivamente inútil la búsqueda de otros.

Como ya se indicó, la vertiente pacífica presenta un fundamento constituido exclusivamente por rocas de la corteza oceánica, la cual contiene algunos elementos que le son característicos. De ellos, cabe mencionar en primer lugar el oro y el platino; por el contrario, la plata concentra en la corteza continental. Por esa razón, los dos primeros son abundantes en el Pacífico colombiano, donde se les explota en la actualidad en yacimientos aluviales y en depósitos piroclásticos; empero, ven posibilidades muy atractivas con respecto a otros pos de depósito, tales como pórfidos de cobre, sulfuros masivos y oro, que en lo relativo al último han empezado a tener explotaciones incipientes.

La extracción tradicional del oro se lleva a cabo, por versos medios, de acumulaciones de gravas aluviales de color rojizo, en lechos fosilizados, que en muchos sectores se encuentran "colgados" a 20 o más metros por arriba del nivel actual de los ríos, o al nivel actual en la cuenca del Alto San Juan, Timbiquí, Iscuandé, Telembí, entre otros; también ha habido explotaciones en extensos depósitos piroclásticos de la llanura Atrato-San Juan.

Hay grandes posibilidades de hallazgos de oro diseminado en cuellos volcánicos terciarios, al oriente de la llanura aluvial del Pacífico y del Valle del Atrato-San Juan, como depósitos de tipo pórfido de cobre-oro. Igualmente interesante es la presencia de oro en sulfuros masivos de tipo kuroko, que son acumulaciones ocasionadas por vulcanismo submarino.

En lo referente al platino, tradicionalmente se ha especulado su posible fuente en las rocas ultrabásicas de la cordillera Occidental. Sin embargo, las investigaciones recientes no confirman esa creencia. Por el contrario, el platino parece estar relacionado con el vulcanismo terciario y en muchos casos se le encuentra en los materiales piroclásticos superficiales, de composición félsica.

El cobre, como elemento común de la corteza oceánica, ofrece buenas posibilidades de hallazgos en depósitos de sulfuros masivos y de tipo de cobre porfídico. De hecho, se conocen ocurrencias de ambas clases en la vertiente pacífica. El zinc se encuentra en forma de sulfuros masivos y se conocen varios ejemplos aún no evaluados en la vertiente pacífica.

El manganeso se presenta en numerosas localidades de la cordillera Occidental, algunas de las cuales se explotan en pequeña escala. Se trata de manifestaciones en el contacto entre filitas talcosas del Grupo Diabásico y filitas pelíticas del Grupo Dagua, y entre los basaltos de la Formación Barroso y las lutitas de la Formación o Miembro Penderisco de la misma. En ambos casos, se trata de acumulaciones en el fondo marino, que posteriormente fueron cubiertas por la sedimentación. Dichas ocurrencias se hallan, por lo común, acompañadas de jaspe, considerado como indicador del vulcanismo submarino.

El cromo es otro metal característico de la corteza oceánica; en la cordillera Occidental se conocen algunas manifestaciones de forma lenticular, en lavas ultrabásicas. Existe una buena posibilidad de explotar hierro, con fines siderúrgicos, a partir de los extensos depósitos de arenas negras muy ricas en magnetita, bien abundantes a lo largo del litoral Pacífico.

Se presentan, además, algunos depósitos de carbón en la vertiente pacífica, de los cuales reviste especial interés el de la Serranía de Las Mojarras, al suroccidente de Tadó, por su gran poder calorífico (9.000 cal/gramo), tal vez el más alto conocido en Colombia. Por último, cabe mencionar numerosas ocurrencias y existencias de diversos minerales que pueden llegar a tener interés económico en la región, como cuarzo, jaspe, bentonita, diatomita, caolín, caliza y rocas para materiales, observados en diversas localidades.

 Hidrocarburos

Como lo enseña la práctica, la ocurrencia de hidrocarburos en el subsuelo se restringe a aquellas áreas con un mínimo de condiciones favorables, como lo son la presencia: a) una columna sedimentaria con suficiente espesor que, con ayuda de un gradiente geotérmico adecuado, garantice el logro de un índice o grado de maduración suficiente para que la materia orgánica se transforme en hidrocarburos; b) rocas generadoras apropiadas; c) tramos de rocas almacenadoras, es decir porosas y permeables, d) estructuras de entrampamiento previas a la generación de los hidrocarburos.

Debido a la existencia de una amplia y espesa sedimentaria a lo largo de las hoyas de los ríos Atrato y San Juan, que al sur se adentra en el océano (Geosinclinal de Bolívar), así como por la existencia de un significativo número de rezumaderos de aceite y gas, la cuenca del Pacífico ha sido objeto de prospección para hidrocarburos, habiéndose perforado hasta hora unos 14 pozos exploratorios, tanto en el continente como costa afuera, que lamentablemente han resultado "secos"; sin embargo, algunos dieron muestras de aceite y gas (Figura 6.4). Se trata, de todos modos, de un área de alto riesgo económico (o "área de frontera"), en la que, según estimativos de Ecopetrol, se espera encontrar unos 36 millones de barriles de petróleo y unos 456 billones americanos de metros cúbicos de gas (Govea & Aguilera 1982).

Como se observa en la columna estratigráfica generalizada en la Figura 6.2, en el Pacífico colombiano las rocas generadoras han de encontrarse más que todo en los sedimentos limoarcillosos, bituminosos, del Terciario más antiguo, en tanto que las rocas almacenadoras han de estar representadas por areniscas, conglomerados y calizas del Eoceno-Mioceno. Los análisis geoquímicos hasta ahora adelantados por diferentes compañías indican la presencia de kerógenos favorables para la generación de gas, en un ambiente geotérmico más bien bajo (aprox. 1 grado/33 m), pero que podría elevarse en las proximidades de las intrusiones terciarias observadas en los bordes de la o las cuencas. Al respecto, de acuerdo con la información de Ecopetrol (1988), la profundidad suficiente para la generación de los hidrocarburos en el área que nos ocupa se alcanzaría más allá de los 12.000 pies. Las trampas de almacenamiento pueden ser de tipo estructural, tales como los anticlinales suaves, con fallas asociadas que se ven en el área continental, y anticlinales con núcleos de diapiros de lodo en las zonas oceánicas; y de tipo estratigráfico en ambos sectores, pero en particular donde se presentan acuñamientos ostensibles de las unidades arenoso-conglomeráticas y donde, por erosión y recubrimiento posterior, las discordancias han truncado dichas formaciones.

Así, pues, desde el punto de vista de la exploración petrolera, en la región Pacífica hay una franja de más de 1.000 kms. de largo que se extiende desde Urabá, en el norte, hasta más allá de la frontera con Ecuador, en el sur, y que comprende una parte importante de costa afuera, al sur de Buenaventura; en conjunto, la franja en mención se conoce como la Cuenca del Chocó-Pacífico o "Geosinclinal de Bolívar" de Nygren (1950). Asimismo, el mapa gravimétrico regional muestra un bajo importante al oeste de la Serranía de Baudó, que parece corresponder con una cuenca sedimentaria, aproximadamente N-S, de la cual han de provenir los gases y el aceite de los rezumaderos de las vecindades de Bahía Solano.

Para fines prácticos de la prospección de hidrocarburos, en la franja en cuestión pueden separarse tres "subcuencas": la del río Atrato en el norte, la del río San Juan en el centro, y la del Patía (también llamada "Cuenca de Tumaco"), en el sur. Los pozos perforados hasta la fecha se concentran en la primera, de Quibdó hacia el norte, y en la última, en las proximidades de Tumaco. En la zona de costa afuera se han perforado apenas dos pozos, uno cerca de la isla Gorgona (Sandi-1) y otro al sur de Buenaventura (Tambora-1).

Los ejes de plegamiento tienen por lo general direcciones que oscilan entre NE-SW y N-S/NNW-SSE y presentan arreglos escalonados y trazos no rectilíneos, lo cual sugiere una génesis relacionada con desplazamientos laterales de bloques corticales, como se mencionó al hablar de la tectónica; esta característica es más notoria en la región entre Buenaventura y Tumaco, donde, además se aprecia una diferencia de casi 90º entre la dirección de los pliegues en tierra y los de la costa afuera.

Fuente : Biblioteca Luis Angel Arango

Mapas Geologicos

Geología Isla del Morro

Geología isla de Tumaco

Mapa Integración rellenos

Mapa Tumaco zonificación

Mapa localización sondeos

Fuente : ingeominas.gov.co

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   

   

 

Situación Clima Hidrografía Fenómeno Niño Geología Fauna
Flora Ecosistemas Oceanografía Suelos Tsunami Pronósticos

Inicio

Historia Geografía Símbolos Economía Turismo Política Institucional Educación Cultura
Deportes Fotografías Directorio Hoteles Restaurantes Transportes Clasificados Noticias Variedades Contáctenos

Webmaster  /     ventasfamabi@yahoo.com o tumaco@galeon.com  

Colombia - 2009


alojamiento web gratis
Otros servicios ofrecidos por HispaVista:
Cursos y Bingo
Consigue una página web gratis o un
alojamiento web profesional con Galeón